Izaro, nuestra historia!

Como ya sabréis mi nombre es Patricia y como es he contado en el Sobre mí, os voy a contar mi larga y dolorosa historia.

Mi marido y yo teníamos muchas ganas de a ser padres y lo intentamos durante un largo período de tiempo pero sin fortuna; yo empezaba a desanimarme, pero  cuando menos nos lo esperábamos, llegó la buena nueva, se lo contamos a todo el mundo y tod@s super felices.

Nos fuimos de vacaciones al sur, pero  derrepente, estando en Sevilla, nos tuvimos que subir  porque  no dejaba de sangrar (como si tuviera la regla) y al llegar al hospital de Basurto (Bilbao), nos confirmaron lo que nos temíamos, un «aborto espontáneo» cryfrown. Aquí, empezó todo, me mandaron a casa ya que  mi cuerpo lo estaba expulando por si sólo, pero que si me econtraba mal volviese.

Al día siguiente, tenía unos dolores muy fuertes y apenas me podía mover, volvimos a urgencias y tras explorarme nos dijeron que me tenían que hacer un #legrado . Un legrado, qué es eso? pregunté y me dijeron , es un raspado uterino para limpiar todos los restos que queden del embrión, te dormiremos entera y pasadas 24/48 hrs si no hay novedades te daremos el alta.

Al llegar a casa nos encontramos con un vacío y un pena gigante, pero como era joven  pues me quedaría embarazada enseguida me dijeron.  Al mes, tuve revisión con el ginecólogo y éste me dijo que estaba todo bien  y que cuando tuviese ganas pues podríamos volverlo a intentar, que era joven  (28 años), que lo normal después de un #legrado, al estar limpia , había muchas más posibilidades de quedarme embarazada. Con el visto bueno del ginecólogo y las ganas de se padres, nos pusimos a ello  nuevamente. Yo soy  muy regular en mis períodos, así que al no venirme la menstruación al mes siguiente, sabía que estaba de nuevo EMBARAZADA.

Pero … Qué hacer después de lo sucedido en el otro embarazo? Contarlo? Callarlo? eran todo incógnitas y dudas.  Tomamos la decisión de no contarlo hasta que pasada la semana  12 o lo que es lo mismo , el Primer Trimestre.  Llamé a la matrona  para la 1ª cita y le conté mis antecedentes.

Durante el 1º trimestres tuve alguna que otra pérdida, nada del otro mundo , pero yo cada  2×3 llamaba a la matrona, porque estaba asustada.  La matrona decía que eso es lo normal, que hasta que el embrión no se implantase del todo, se podía manchar un poquito ( como de color marrón)…

ILLARI , mi regalo!

Psicológicamente mi pareja y yo ya estábamos derrotados…. Yo sobre todo obsesionada con el tema…. Como digo nadie nos ofrecía tampoco ningún grupo de apoyo psicológico, nada. Es muy duro pasar por esto.

Llega el segundo intento de fecundación in vitro, que aunque está vez me cambiaron mínimamente la medicación, conseguí algún embrión, de mala calidad. Me pusieron 2. Mínimamente esperanzados de que al ser 2 funcionaria… pues no. Los 15 días que tienes que esperar para saber si estás embarazada son horribles.

Finalmente a mi me bajó la regla antes de los 15 días por lo que ya sabíamos que no había funcionado, aún así, te hacen hacerte la analítica para ver el resultado. Te llaman por teléfono y te dicen, no estás embarazada, te volvemos a meter en la lista de espera para el último intento…. Y ya contestas, “vale”. Totalmente resignada a un proceso que funciona así y que está totalmente protocolizado, sin tener en cuenta cada caso de forma individual.

El desasosiego era tal, que decidimos acudir a una clínica privada , y aquí vimos la luz. La primera cita fue en agosto, y yo ya estaba embarazada en diciembre

 

. El trato, la humanidad, la rapidez, y sobre todo la sensatez fueron de una calidad humana increíble. Te trataban como si estuvieras entre algodones, cuidando el más mínimo detalle, tanto a nivel de pruebas y tratamientos como a nivel psicológico. Una maravilla. ( Depende de la clínica claro, porque estuvimos en otras que parecía que te vendían los tratamientos como si fueras a comprar un jersey).

Después de casi 4 años estábamos embarazados!!!!! Pero todo lo pasado me pasó factura, tuve un embarazo físicamente bueno pero psicológicamente horrible, vivía con el miedo constante de perderlo, siempre alerta.Por suerte eso no pasó, pero no pude disfrutar absolutamente nada del embarazo.

Pero todo no terminó ahí! Que va…. Mi hijo quería venir al mundo, pero no de una forma tranquila….

A las 35 semanas rompí bolsa, fuimos al hospital y me pusieron oxitocina para desencadenar el parto. Cada vez que tenía una contracción los latidos del bebé desaparecían durante unos segundos pero luego volvían. Hasta que en una de las contracciones los latidos desaparecieron y no volvieron. Entraron corriendo como 8 personas en la habitación, hicieron salir a mi pareja, me quedé sola, sin saber qué pasaba mientras me ponían de mil posturas para ver si encontraban los latidos; yo estaba totalmente en shock, muerta de miedo, pensando que esta vez el sueño había durado 8 meses y que mi hijo quizás había fallecido. Me comunicaron que iba directa a quirófano para una cesárea de urgencia, epidural y a quirófano.

Mientras me practicaban la cesárea creía que me moría, no he sentido un dolor físico tan grande en mi vida, de hecho, chillé como una loca de dolor mientras me lo sacaban, y es que no dio tiempo a que me hiciera efecto la anestesia. Se me estaban durmiendo las piernas mientras me cosían después de la cesárea.

Pero todo eso me dio igual cuando vi durante 1 segundo a mi hijo, como a 2 metros de mi, (lo sujetaba un sanitario), estaba vivo, lloraba como un loco, pero se lo tenían que llevar corriendo a la incubadora. No pude cogerle, no pude tocarle, no pude olerle, nada. Di a luz a las 14h de la tarde y no me dejaron bajar a verlo hasta las 11 de la noche….  debido a la cesárea. Únicamente mi pareja me mandaba videos desde la unidad de neonatos para que pudiera verlo y ver que estaba bien.

 Illari, Pesó 2,160 kg y midió 44 centímetros.

Estuvo 6 días en incubadora porque no sabía respirar solito, pero una vez aprendió nos mandaron a casa y ha estado sano siempre.

Es duro que conozcas a tu hijo en una cuna de neonatos, intubado, lleno de cables, con pitidos de las máquinas constantemente… pero ahora miro atrás y pienso…. Fue duro, si. Pero aquí estás, sano y con una sonrisa que no pierde nunca, cariñoso, risueño, juguetón y sí, sigue siendo un poco rebelde, pero visto lo pasado, está en su naturaleza.

Y esta es nuestra historia, un camino largo. Duro no, durísimo, al menos para mí. Pero con final feliz.

Illari !!!

Embarazarse, una Odisea!

Siempre quise ser madre joven y poder tener 2 hijos, pero las cosas no eran tan fáciles como las imaginaba.

 Llevaba unos 10 años tomando pastillas anticonceptivas,  con un miedo atroz a que se me olvidara tomar una algún día y me quedara embarazada, nada más lejos de la realidad.

Después de 8 años con mi pareja y varios años viviendo juntos decidimos que era el momento de buscar el embarazo.  Pedimos cita en el ginecólogo para hacer una revisión, ver si estaba todo bien y ver qué recomendaciones me daba para poder quedarme embarazada.Dejé la pastilla anticonceptiva, comencé a tomar ácido fólico y empezamos a buscar.

Tras meses buscando sin resultado acudimos al ginecólogo y me remitieron a Reproducción Humana de Cruces.  Lo que parecía algo sencillo se convirtió en una montaña rusa de emociones , ya que había cerca de un año de lista de espera únicamente para la primera consulta.

Mientras esperábamos a esa primera consulta, tuve 2 abortos, por lo menos de los que fui consciente. Uno de ellos, el primero, fue bioquímico, según vino se fue. El otro fue más avanzado. Lo perdí a las 12 semanas, muy duro psicológicamente.

 A las puertas de tener que someternos a métodos de reproducción asistida lo habíamos conseguido, después de tanto tiempo … ¡por fin nos habíamos vuelto a quedar embarazados! Estábamos muy emocionados😀 Nos hicimos una ecografía por lo privado a las 8 semanas, todo estaba bien, le vimos, escuchamos su corazoncito, todo en orden.  Era un sueño hecho realidad…

Nunca había tenido muchos síntomas, lo llevaba bien. Empecé a preocuparme sobre la semana 9, no tenía ningún síntoma, nada de nada. Se lo decía a mi entorno y me decían: “Estate tranquila, es normal, yo no tuve ningún síntoma!” Por lo que me quedaba tranquila.

Una noche, a las 12 semanas, empecé a manchar, no mucho,aunque me preocupé, lo dejé estar. A la mañana siguiente seguía manchando, así que decidimos acudir a urgencias. Me hicieron una eco. Yo muerta de nervios, sola en esa consulta, porque no dejaron entrar a mi pareja…. Las caras de la ginecóloga que me atendió ya me lo dijeron todo, porque ella no me decía nada, hasta que la pregunté, ¿Pasa algo verdad? Te lo veo en la cara… Me miró y me dijo: “Nagore tu bebé no tiene latido…”  miré la pantalla del ecógrafo y allí estaba, con sus bracitos y sus piernitas ya formadas, como tumbadito, sin movimiento. Allí estaba mi bebé que ya se había ido… No quiero recordar lo que sentí en ese momento. Todas las ilusiones, toda la historia que ya habíamos formado en nuestra cabeza se esfumó por arte de magia en 1 segundo. Y ahora, en ese momento de shock, yo era la que tenía que comunicarle a mi pareja ( que esperaba fuera) que todo había terminado….

Antes de irnos, me comunicaron que por tamaño del feto se le había parado el corazón a las 9 semanas y, que por riesgo de infección, me harían un legrado en 48 horas. Tenía que esperar a que me llamaran por teléfono para decirme cuándo y dónde.

Nos fuimos a casa, seguía manchando… mi cabeza no hacía más que darle vueltas a que tenía a mi bebé muerto dentro de mí desde hacía más de 2 semanas y que no me había dado cuenta. Sólo quería que me lo sacaran ya y acabar con ello. Me sentía tan mal por no haberme dado cuenta de que algo pasaba y de saber que lo tenía dentro sin vida…. ¿ No es más fácil que te hagan el legrado el mismo día? Y ¿evitar que las personas que pasen por esto tengan que esperar 2 días o más? Con lo que supone esto psicológicamente….

Nos repusimos como pudimos, en ningún momento nos ofrecieron ayuda psicológica ni mucho menos, al día siguiente del legrado a trabajar, ningún médico me preguntó qué tal estaba psicológicamente, a trabajar y punto. Yo no me di cuenta, hasta meses después, de lo mal que estaba.

La gente te decía, “tranquila eres joven” “ mujer legrada,  mujer embarazada”  etc, etc. Los que no sabían lo que había pasado también nos decían frases como “y vosotros para cuando” “ se os va a pasar el arroz” …. Frases que más que ayudar duelen…

Seguimos en la búsqueda 3 meses después del legrado que era el tiempo que había que esperar para que el útero se recuperara.

Un día, de repente, suena el teléfono, unos 8 meses después de entrar en la lista de espera de Reproducción Humana de Cruces, para darnos la primera cita!!! Nos citaban para el mes siguiente, no te dicen nada más. Una se hace sus ideas de que ya vas a empezar con el tratamiento que consideren para poder ser amatxu, que ilusa…. Esa primera cita es una toma de contacto donde te hacen una eco para ver que físicamente estás bien o mal y ahí deciden ir haciéndote pruebas, analíticas de sangre, de cariotipo, de genética…. Ni sé el sin fin de pruebas, entre cada una pasaban meses y meses, estuvieron haciéndome pruebas como durante un año. Finalmente, decidieron que lo más viable era ir a fecundación in vitro directamente, ya que las inseminaciones no iban a dar resultado. Te explican directamente que la seguridad social solo cubre 3 intentos y si no se consigue el embarazo te buscas la vida por privado. Sí, así de frío e inhumano es un tema tan humano como este….

Pero ahí no termina la cosa, ni la espera, 2 años después de la derivación del ginecólogo a Cruces ahora toca esperar a la lista de espera de las chicas que vamos a fecundación in vitro… sí, no empiezas directamente, si no que vas a otra lista de espera…. Pasaron unos 6 o 7 meses hasta que me tocó.

En todo ese tiempo seguíamos buscando embarazo sin resultado alguno. Empieza el tratamiento de la fecundación in vitro, que realmente es bastante duro, tanto a nivel físico      (hormonalmente hablando es brutal) como a nivel emocional. Con mucho miedo y mucha ansiedad por hacerlo mal ( ya que todo está cronometrado al minuto). Me hacen la punción, te meten en quirófano, te sedan, no es algo agradable por lo que pasar… y más si no has pisado un quirófano en tu vida… y te ves allí, en cola, esperando, pasando una chica detrás de otra, como si fueras a comprar el pan….

En fin… por fin llega el día de la fecundación, donde te van a poner los embriones que estén bien, si es que alguno está bien. No lo sabes hasta ese mismo día. Llegamos y en la sala de espera directamente me dicen, “tu no vas a pasar, las demás venid conmigo, a ti ahora te ve la doctora”… me eché a llorar…. Yo iba con la idea de que iba a salir con mi embrioncito dentro, pero la realidad era otra. El tratamiento no había funcionado y mis embriones no valían…. Primer intento fallido, me quedaban 2 más.                                                                         Pasamos mi pareja y yo a la consulta y nos comunican todo esto y vamos a por el segundo intento. Pero claro… no empezábamos al mes siguiente no, si no que volvían a incluirnos en la lista de espera!!!! ¿¿¿¿Perdona????😡 No nos lo podíamos creer, ¿¿¿ otros 6 o 7 meses para volver a intentarlo????

 

Izaro, mi estrella en el cielo!

Una Niñasmile !!!

Pasó el  Primer Trimestre y todo fue bien, así que decidimos contárselo a  familiares y amigos y todo fue felicidad.         

 El resto del embarazo y las  pruebas fueron normales, y en la semana  20 nos dijeron  que íbamos a ser papás de una preciosa NIÑA!!!!!

 La alegría era inmensa, justo lo que ambos deseábamos; ahora tocaba buscar nombre e ir comprando cositas.

       La tripa empezó a tomar forma  y yo a sentir a mi  pequeña IZARO,  y a tener los tobillos y los pies como una elefanta.

Se acercaba el último mes de embarazo, y yo desesperada porque no  me cabía nada en mis enormes pies .Con las hormonas  revolucionadas,  un día gris y con Txirimiri, salíamos de casa y en el descansillo  me puse a llorar porque sólo podía ponerme unas Cross y justo, justo.

Mi marido alucinabasurprised.

La habitación ya estaba lista, su cunita resplandecía en nuestro cuarto, y su ropita bien ordenada en su ropero.

Ya tenía la  maleta en la puerta desde hacía tiempo, por si había que salir corriendo; pero ya estaba de  41 semanas e IZARO  no tenía ganas de salir.

                     El viernes 28 de Octubre tenía  ginecologo por la mañana, a la cual acudí acompañada de mis padres.                                             Vimos a nuestra pequeña y escuchamos cómo su pequeño corazón latía con fuerza; me dijeron que todo estaba en orden y que si ese fin de semana no me ponía de parto me lo tenían que provocar.

Salimos de consulta y nos fuimos a casa, yo me marché andando para que me diera un poco el aire, y al llegar a casa me tumbé, estaba agotada!

     Me llamaron del hospital para decirme que el lunes  31/10 acudiera a consulta para provocarme el parto; me invadió la angustia por el desconocimiento, por nos saber cómo sería aquello.

        Ese sábado fuimos a comer donde mis padres ,( ahí creo haber expulsado el tapón mucoso), me tumbé en el sofá porque me  sentía rara, pero a mi niña la seguía notando y por la noche fuimos a cenar a casa de unos amigos. Apenas dormí es noche , estaba  muy inquieta y temprano por la mañana me desperté alarmada porque noté una «extraña sensación » .

        Me puse un aparato que detectaba los latidos del corazón del bebé, pero yo sólo oía el mío; en la caja ponía que a partir de  «x» semanas podía no detectar el del bebé. Imagino que por el espacio dentro de la tripa. El caso es que tenía un mal presentimiento…. se lo comenté a mi marido y nos  fuimos a urgencias.

        Una vez en el hospital  me exploraron, me pusieron las correas y allí, postrada en la cama con  un enorme mal        presentimiento, nos dieron la fatídica noticia ; el corazón de nuestra hija, nuestra princesa,  nuestra IZARO, había  dejaddo de latir…había  fallecido, fallecido, fallecido…

      No dábamos crédito a lo que estaba sucediendo, otra vez NO, otra bebé a termino muerta en la familia… Qué clase de broma macabra era ésta? Qué nos tenía preparado el destino? Cómo dar la terrible noticia?

       Recuedo llamar a mi hermana pequeña y escuchar su terrible llanto por teléfono, me rompió más el corazón. Cuando mis padres llegaron al hospital y se lo contamos, mi » difunto padre» dió un puñetazo en la pared gritando otra vez NO, porqué Señor, porqué??? Le tuvieron que dar un calmante porque se subía por las paredes.  El que al igual que el resto , tenía una ilusión tremenda y muchos planes por hacer con su  nieta.

       Una vez ya más tranquilos, nos explicaron Cuál era el el procedimiento a seguir, Hacer una cesárea?                                 dar a luz provocando el parto? Siempre acompañados de la psicóloga, nos recomendaron que era mejor para el cuerpo y la mente dar a luz, pero que decidieramos lo que decidiesemos iba a estar bien.

        Yo no me lo pensé  2 veces y decidí dar a luz, aún tenía la esperanza de oirla llorar , cosa que lógicamente no ocurrió.         Ya sólos los dos en el Hospital, nos llevaron a una habitación para que pudiéramos llorar nuestra pérdida y poder prepararnos para lo que se nos venía encima.

Me pusieron todo tipo de medicaciones para dilatar; de noche, tumbada en la cama pegué un salto enorme y me fuí corriendo al baño porque pensaba que tenía ganas de hacer de vientre, pero en realidad lo que sucedió fué que pasé de  0 a  5 cm de  dilatación en un momento y empecé a tener muchos dolores. Avisamos a las enfermeras  y estas al ginecól@ de guardia y decidieron ponerme la epidural.

Nos bajaron a la zona de partos, pero aquello empezó a alargarse, estuve toda la noche con manos metidas en mis partes íntimas , haciéndome una especie de técnica para ayudar a dilatar antes, pero lo único que conseguí es tener mi vagina toda irritada.

Ya por la mañana, dilaté lo suficiente para ir al paritorio, y allí estaba esperándome la matrona (un amor) y su equipo, me mandaban empujar y yo hacía caso. Mientras estaba yo abierta de patas,una de las enfermeras tubo la brillante idea de apoyarse en mi pierna derecha y hacerme un daño terrible y a su vez los ginecólogos venga a entrar al paritorio y la matrona les echaba siempre.

A la media hora de estar haciendo un  esfuerzo tremendo para dar a luz a mi pequeña , todo terminó. Nos dejaron estar con ella alrededor de una hora, para poder despedirnos. No podíamos dejar de mirarla y de preguntar si seguro estaba muerta; mi cerebro no lo quería asimilar.

  A las  10.36 hrs del  31 Octubre 2011, nació IZARO!!!!